Un Solo Mundo, y un Dios al Fondo de la Tumba
Los mapas sueltos se volvieron un mundo, y la Tumba de Kharum ganó a su dueño.
Las zonas dejaron de ser mapas sueltos: se cosieron en un solo mundo, que se cruza a pie de una a otra, sin teletransportes por el camino.
Bajo el desierto, la Tumba de Kharum ganó dos pisos y una cámara. Cuatro braseros se encienden al pisarlos y rompen el sello hacia el piso de abajo; tres sarcófagos se abren a mano, y cada uno despierta a un guardián. Cuando cae el último, la puerta de la cámara se abre.
Detrás espera Anubis, con su vórtice, sus 1.200 de vida y 5.000 de experiencia. La palanca que abre la sala solo se lleva a quien está sobre las losas: el grupo se sube, uno tira, y entran todos los que estaban encima.